El observador permanente de la Santa Sede destacó en Salamanca la fraternidad como clave para afrontar las crisis globales, en un acto junto al obispo José Luis Retana y el vicario Andrés González Buenadicha.
El martes 4 de febrero de 2025, Mons. Fernando Chica Arellano, observador permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA, impartió en Salamanca una conferencia titulada “La fraternidad como respuesta a las crisis actuales”. El evento tuvo lugar a las 20:00 horas en el Teatro Unicaja, ubicado en la Plaza de Santa Teresa, y contó con una gran afluencia de público.
La conferencia, que contó con la presencia del obispo de Salamanca, Mons. José Luis Retana y el vicario episcopal, Andrés González Buenadicha, se enmarca dentro del programa cultural organizado por la Comisión diocesana para el Jubileo 2025. Un encuentro organizado junto a Cáritas Diocesana de Salamanca, Manos Unidas, Confer Salamanca-Ciudad Rodrigo y Cedis, con la colaboración de Unicaja.
Reflexión sobre la fraternidad en tiempos de crisis
El acto comenzó con unas palabras de bienvenida del obispo de Salamanca, Mons. José Luis Retana, quien destacó la relevancia de este encuentro en el contexto actual. “La fraternidad no es solo una idea, sino un compromiso concreto con la justicia, la paz y la dignidad de cada ser humano”, afirmó el prelado.
A continuación, Mons. Chica Arellano inició su intervención poniendo en contexto los desafíos que enfrenta la humanidad en la actualidad de acuerdo al último informe FOESSA, donde aparecen las grandes preocupaciones de las familias en España, como la crisis económica, de la vivienda, las listas de espera en la sanidad o lo que él denominó “invierno demográfico”, el desempleo…
Al respecto, este sacerdote recordó que el papa Francisco considera que en el fondo de muchos dramas está, por ejemplo, la cultura del descarte, “y con esta expresión, el sucesor de Pedro identifica en primer lugar, el ansia de consumo compulsivo que lleva a deshacerse de los bienes con excesiva facilidad”. Mons. Fernando Chica reconoce que el papa habla mucho del derroche de los alimentos en el hemisferio norte, y en el sur, “estos mismos alimentos se pierden, porque no hay carreteras y el producto llega ya marchito, faltan refrigeradores, y lugares para contener estos productos”.
Y dentro de esa cultura del descarte, también lo dice el papa, hay otra categoría que está también muy tocada, subraya en su intervención, “que son las mujeres, que en muchas partes del mundo, y en contextos laborales, no son tenidas en cuenta como deberían, y se sienten marginadas”. Mons. Chica mencionó de forma especial a la mujer rural, “que saca adelante a familias enteras por su capacidad de administración, su resiliencia, creatividad, y una resistencia absolutamente admirable”.
Por otra parte, el papa llama a algo tan nuevo, pero a la misma vez tan antigua, subraya Mons. Chica, “como la conversión“; en concreto, “conversión ecológica”, que es una llamada global. E insiste en que, en este mundo, “todos podemos aportar algo”, y unido a ello, resalta una palabra que lo define: “Juntos”.
Un aspecto que también resaltó es que la fraternidad nace de decir que somos de la misma familia por tener un padre común que es Dios. “Y María como signo de la nueva humanidad en el camino del servicio”, interpeló. Y en relación a la cultura de la solidaridad que el papa dice que tiene que unirse al principio de la escucha. “Es importante escuchar”, resaltó.
Y antes de concluir su intervención en el teatro de Unicaja de Salamanca, Mons. Fernando Chica insistió en que para la verdadera fraternidad hace falta cultivar la relación con Dios, “la dinámica del amor… sin esperar a que el otro me lo pida”. Y remarcó que Dios es amor porque siempre toma la iniciativa, “hay que tomarla cuando tú ves que el otro está sufriendo y sales de ti mismo, el olvido de ti cuando el otro está sumido en la soledad y en la desesperanza”. E invitó a todos a orar más, “porque es la llama que nutre la esperanza.
Con esta conferencia, Mons. Chica Arellano dejó en Salamanca un mensaje claro: la fraternidad es el camino para enfrentar los desafíos del presente y construir un futuro más justo y solidario.