Dos representantes del centro de Día de Cáritas se reunieron con el grupo de voluntariado de Pastoral Juvenil para explicarles su labor.
El pasado 25 de marzo, dos integrantes del Proyecto Ranquines – iniciativa que trabaja con personas con problemas de salud mental en situación de exclusión social – visitaron al grupo de voluntariado Molokai – perteneciente a la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil de Salamanca– durante una cena, que tenía como objetivo compartir con los jóvenes su labor y experiencias solidarias.
Alex y Gema, del equipo de Centro Ranquines, dialogaron con los jóvenes voluntarios sobre los desafíos y las recompensas de acompañar a personas en riesgo de exclusión, especialmente aquellas que enfrentan trastornos mentales. Durante el encuentro, ambos destacaron la importancia de la escucha activa, la paciencia y el compromiso social como pilares de su trabajo.
“Cada persona tiene una historia única, y nuestro rol es ayudarles a recuperar su dignidad y autonomía“, explicó Gema. Mientras, Alex compartió anécdotas conmovedoras sobre cómo pequeños gestos – como una conversación o un acompañamiento – pueden marcar la diferencia en la vida de quienes se sienten invisibilizados.
Los integrantes de Molokai, grupo que promueve el voluntariado y la solidaridad entre jóvenes, mostraron gran interés en las iniciativas de Ranquines y reflexionaron sobre cómo aplicar esos valores en sus propias acciones.
La velada terminó con el compromiso de seguir colaborando en futuros proyectos, reforzando así la red de apoyo a los más vulnerables. “Esperamos que este sea el primero de muchos encuentros para sumar fuerzas en la lucha contra la exclusión”, afirmaron ambos.
Esta unión entre entidades demuestra que la solidaridad y la fe en acción pueden construir puentes hacia una sociedad más justa e inclusiva.
Ranquines es un proyecto cofinanciado por el IRPF de la Junta de Castilla y León, el Ayuntamiento y la Diputación de Salamanca y Fundación la Caixa, junto con fondos propios.